miércoles, 16 de abril de 2014

UGOLINO. La fiera hambrienta frente a la razón y el amor

Hermosillo Sonora, Abril 16 de 2014.

Ciego, busqué sus cuerpos macilentos...
Tres días los llamé desatentado...
¡El hambre sofocó los sentimientos!
 
Dante Alighieri. La Divina Comedia
El Infierno — Canto XXXIII. vv. 75

Entre las sombras, arrastrándose entre los cuerpos yacentes de sus hijos, Ugolino expresa su desazón por la muerte de su progenie, un dolor profundo, tal vez, incluso, remordimiento, por la suerte que ha corrido en aquella mazmorra en la que, para sobrevivir, ha tenido que acudir a la carne de sus seres queridos, hijos y nietos, como alimento, cual perro cuyos ojos torvos denotan su naturaleza más bestial que humana.
 
El conde Ugolino, uno de los traidores de la patria, cuya historia es narrada en uno de los cantos más conocidos del Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri, es el tema que Auguste Rodin escogió para sustituir la escultura de El Beso, que, en el complejo de sus Puertas del Infierno, La Porte de l'Enfer, resultaba una escena muy agradable y luminosa como para integrarse a su mayor proyecto escultórico. El drama de Ugolino della Gherardesca resultaba para Rodin un tema más propio dentro de aquel esquema dantesco; además, el tema del romance adúltero de Francesca de Rimini y Paolo Malatesta, sería incorporado al pie de la escultura de Ugolino en la composición Fugit Amor, conocida también como Paolo y Francesca. Encargado por el Ministerio de Arte y Cultura del gobierno francés en 1880, el trabajo de las Puertas, tendría como tema la Comedia de Dante, si bien, más adelante el mismo artista integraría otros temas derivados de la obra poética de Baudelaire (Néret, 1994: 11).
 
Durante el desarrollo de las Puertas, y como ocurrió con otras esculturas que Rodin fue incorporando a su proyecto, Ugolino y sus hijos fue sacado de su contexto para ser presentado como una escultura con características propias, cuyo tema y la composición misma ofrece al observador la posibilidad para la reflexión acerca de la naturaleza humana. Como parte de las Puertas del Infierno, nunca ocupó el lugar para el que se pensó, el Musée des Arts Décoratifs. A la muerte del escultor en 1917, el original en yeso se ubicó en el Museo de Orsay y tres originales en bronce se destinaron al Museo Rodin en París, al Museo del mismo nombre en Filadelfia y al Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio. Otros ejemplares de la obra se encuentran en Zurich, Seúl, Shisuoka, Barcelona y en California. La escultura de Ugolino, también como parte del patrón de trabajo de Rodin, fue elaborada en varias dimensiones y materiales; la ubicación de estas obras es, por lo general, en las salas de los museos de todo el mundo. El Musée Rodin de Paris alberga en sus jardines una reproducción en bronce de 134 x 140 x 194 cm., versión tres veces superior a la de las Puertas, de 40.3 x 41.5 x 58.7 cm. Además del bronce y el yeso, la obra también fue elaborada en terracota.
 
Auguste Rodin. Ugolino. En las Puertas del Infierno. Entre 1882 y 1906

 
Antes que Rodin, otros artistas plásticos abordaron el tema del encierro del Conde Ugolino; del siglo XIX se conocen varios trabajos sobre este tema. Johann Heinrich Füssli, pintor suizo (se le señala como simbolista, neoclásico y prerromántico), pintó en 1806 Ugolino y sus hijos muriendo de hambre en la Torre, donde se presenta a Ugolino sentado, sosteniendo en su regazo el cuerpo de uno de sus hijos, mientras que los otros meditan y sufren el tormento del hambre. El pintor inglés William Blake, perteneciente al movimiento simbolista, realizó hacia 1826 la pintura Ugolino y sus hijos en su celda, como parte de la ilustración que hizo de la obra de Dante; en dicha obra se ve al conde y a sus hijos exhaustos por el encierro y la falta de alimento, resignados a su tragedia y custodiados por dos ángeles que flotan sobre ellos. De este período también se encuentran los dos trabajos gráficos del italiano Francesco Scaramuzza que datan de 1859 y, por supuesto, los grabados del francés Gustave Doré quien ilustró la Divina Comedia de Dante, dedicando tres láminas al tema de Ugolino.
 
Francesco Scaramuzza. Conte Ugolino. 1859
 

Sin embargo, la obra que más impactó a Rodin fue la majestuosa escultura de su compatriota Jean-Baptiste Carpeaux, Ugolino. Esculpida entre 1857 y 1861, la obra de Carpeaux fue admirada por Rodin durante su exposición, lo que lo motivó a acercarse a Carpeaux sin éxito.  Ambos artistas profesaban admiración y respeto por las obras de la Grecia clásica y del Renacentista Miguel Ángel: Carpeuax reconoció la influencia del Laocoonte griego y a la obra del florentino; por su parte, Rodin, era un admirador ferviente de la escultura de Fidias y de la del creador del David y el Moisés.
 
Veinte años después de que Carpeaux diera vida a su Ugolino, con el encargo de las Puertas del Infierno, Rodin tuvo el pretexto para recrear la tragedia del conde italiano. Realizó diversos dibujos preparatorios, buscando inspiración entre los antiguos; entre las ideas preliminares incluyó el presentar a Ugolino sosteniendo en sus piernas a uno de sus hijos, como lo hizo Miguel Ángel en la Piedad (imagen que también retomó Füssli).
 
Johann Heinrich Füssli. 
Ugolino y sus hijos muriendo de hambre en la Torre. 1806
 

El dramatismo es un elemento fundamental de las obras de los dos escultores franceses. Enmarcado en el movimiento realista, el trabajo de Carpeaux asume una estructura piramidal, teniendo la figura angustiada de Ugolino como centro de la composición a cuyos lados se agrupan los cuerpos de sus hijos y nietos, dos jóvenes aferrados al cuerpo del padre comparten su desesperación, los más jóvenes sufren los estragos de la inanición, uno de ellos desfallece acurrucado al cuerpo del conde. El conde Ugolino es impotente ante la situación que vive, se muerde las dedos como si quisiera que su cuerpo fuese su alimento y no el de sus hijos, como lo desean sus carcelarios y lo imploran de alguna manera los jóvenes que desena que su progenitor sobreviva al tormento, aun a costa de su propia vida. Es el momento previo en el que Ugolino decidirá su suerte, sabe que sus hijos están muriendo y él tendrá que optar por morir como ellos o salvarse con la carne de los jóvenes cuerpos. Es notoria la tensión del cuerpo del padre y la flacidez que presenta sus hijos moribundos. La naturaleza humana enfrenta el dilema en un mar de pasiones, el discernimiento es castigado al extremo por el dolor fraterno, pero también por el dolor material y vulgar que deriva del hambre. Parece que la luz puede imponerse a las sombras.
 
 
Jean-Baptiste Carpeaux, Ugolino. Entre 1857 y 1861
 

Cuando el escritor, periodista y crítico de arte Octave Mirbeau vio por primera vez las Puertas del Infierno en el estudio de Rodin, publicó, el 18 de febrero de 1885 en La France, un artículo donde describió su impresión sobre esa obra escultórica. Respecto al grupo escultórico de Ugolino, dijo que no había en la obra de Rodin nada más aterrador que la escena del padre arrastrándose como hiena entre los cuerpos inertes de sus hijos; reconoce que Ugolino se ha inspirado en el poema italiano, pero advierte que no es posible calcular la imaginación desplegada por el artista para disponer cada cabeza y cada cuerpo a fin de dotarlos de la expresión y actitud que envuelve la tragedia del grupo (Elsen, 1985: 123).
 
El Ugolino de Rodin ha sido modelado en un formato considerablemente menor que el de la obra de Carpeaux, sin embargo la impresión que provoca es terrible, más desgarradora que la de la obra de su compatriota. Los huesos sobresalen debajo de la piel del conde, con la boca abierta parece babear de hambre como una fiera salvaje que tiene a su merced los cadáveres en descomposición de sus hijos caídos. Como reflejo del modo en que Rodin trabaja los cuerpos de sus obras, el proceso de “ensamblado” de torsos, cabezas y extremidades hace más patética la imagen que nos ofrece de la tragedia del noble italiano caído en desgracia. Parece que Ugolino ya ha tomado una decisión. Las sombras se imponen a la luz. La fiera hambrienta se impone a la razón y el amor. Ugolino se ha despojado de toda dignidad humana.
 
Auguste Rodin. Ugolino. Entre 1882 y 1906
 
Referencias:
Alighieri, Dante. 1894. La Divina Comedia. Traducción en verso ajustada al original con nuevos comentarios. Buenos Aires: Editor: Jacobo Peuser.
Elsen, Albert Edward. 1985. The Gates of Hell by Auguste Rodin. Redwood City: Stanford University Press.
García Ponce de León, Paz. 2013. Rodin. Precursor de la escultura moderna. Madrid: LIBSA Editorial.
Musée Orsay: http://www.musee-orsay.fr/
Musée Rodin: http://www.musee-rodin.fr/
Néret, Gilles. 1994. “Auguste Rodin. Las pasiones humanas en bronce y en mármol”. Ensayo publicado en el libro Auguste Rodin. Esculturas y dibujos. Oldenburgo: Benedikt Taschen Editorial. Pp. 7-13.
Rodin Art: http://www.rodinart.org/
The World of Dante: http://www.worldofdante.org/ : Rodin Works: Ugolino and his Sons

Francisco Javier Bello Quiroga. Doctor en Administración Pública


Hermosillo Sonora, Abril 16 de 2014.

El pasado 10 de diciembre de 2013, el profesor Francisco Javier Bello Quiroga recibió el grado de Doctor en Administración Pública por el Instituto Sonorense de Administración Pública, A.C. y el Instituto de Administración Pública de Veracruz, A. C. Miembro de la Academia y del Grupo Disciplinario de Administración Pública, alcanzó este grado académico con la investigación titulada Gestión de Programas Sociales en Sonora 2003-2015 y Estudio de la Gestión Social y la Participación Ciudadana.
 
La participación ciudadana es una temática que el profesor Bello Quiroga ha venido cultivando en los últimos años, entre las líneas de investigación del Programa de Administración Pública de la Universidad de Sonora. Interesado en los ámbitos estatal y municipal, otros productos de su trabajo intelectual hacen referencia al cambio institucional y al diseño de políticas públicas para impulsar el desarrollo local.
 
La pauta del trabajo de investigación fue trazada en razón del propósito de identificar y analizar los programas de desarrollo social impulsados por el gobierno del estado de Sonora desde el año 2003, poniendo atención a la manera en que la sociedad participa en la confección, implementación y seguimiento de dichos programas.
 
La estrategia que se ha seguido en este trabajo nos permite observar la dialéctica entre gobierno y gobernados, la cual se comprende en la definición de los programas de desarrollo social que se han proyectado para dos periodos sexenales, en el orden federal, estatal y municipal. El profesor Bello Quiroga ha planteado esta relación a partir del marco institucional -jurídico, programático y de colaboración intergubernamental-, que sirve de base para la confección de programas sociales, su implementación y evaluación.
 
De acuerdo con el profesor Bello Quiroga, en el espacio público debe prevalecer el diálogo entre las fuerzas sociales y políticas y los tres órdenes de gobierno en los que se manifiesta el Estado mexicano. La confección de verdaderas políticas públicas debe incluir tanto la racionalidad gubernamental como la participación ciudadana. Así, cuando el gobierno omite el componente de publicidad en sus programas, éstos dejan de ser considerados como políticas públicas, reduciéndose a políticas de gobierno que en un extremo pueden llegar a ser solo medidas de gobierno propias de los Estados autoritarios.

 


miércoles, 2 de abril de 2014

El papel del Artista


AOA. El Escultor. Punta seca. 2013
 

Hermosillo Sonora, Abril 2 de 2014.

La definición del Artista plástico presenta un cambio cualitativo durante el Renacimiento. Si bien su sujeción a la Iglesia y los monarcas es la relación que define su subsistencia y la temática de sus obras, el desarrollo científico y la disputa por el poder político entre el Estado y la Iglesia le brindará un sinfín de posibilidades de explicarse como individuo creador y miembro de una sociedad que se asombra por los descubrimientos de nuevos mundos y nuevas explicaciones de la relación del hombre con la naturaleza y la divinidad. Durante el Renacimiento, el artista creador surge del anonimato: la luz de la obra de Leonardo, Miguel Ángel y Rafael, entre otros, emerge de las sombras, definiendo cánones que servirán de base a las expresiones artísticas de los siguientes siglos.


 
Michelangelo Buonarroti. La creación de Adán. 1511
 
 
Desde el siglo XVI hasta fines del siglo XVIII el poder absoluto de los monarcas y su asociación con el Vaticano seguirá siendo fundamental en el derrotero de la sociedad occidental. El movimiento manierista, secuela del Renacimiento exagerado, primero, y luego el barroco y el rococó, serán el reflejo de una estética particularmente cargada de la ideología prevaleciente: son una imagen del poder absoluto de los gobernantes y de la Iglesia.
 
Los artistas del barroco responden a la necesidad que tienen los poderosos de mostrar su poder en un escenario teatral en el que se muestran los signos de dominación y que reflejan las disparidades de la estructura social: las grandes construcciones urbanísticas atienden las necesidades de ese poder absoluto; la pintura y la escultura se integran a dicho escenario como elementos distintivos de la forma en que se concibe la realidad distante de la del pueblo, desarrollando en sí mismas pequeños espacios donde la teatralidad determina la composición de la obra y la disposición de los elementos que ellas integran. El éxito social del artista del barroco lo define su cercanía al poder, tal como ocurrió con el Cavaliere Bernini, el gran arquitecto y escultor del Vaticano, protegido de siete Papas. La temática, por supuesto, estará determinada, principalmente, por los símbolos de una religiosidad que quiere recuperar terrenos perdidos en el proceso de Reforma-Contrarreforma, y del poder terrenal detentado por los monarcas absolutos. Son tiempos del claroscuro, y en ese camino se llega al tenebrismo. También, son tiempos de austeridad luterana, pero coincidentes con las ornamentaciones excesivas y retorcidas del barroco y el churrigueresco.
 
Gian Lorenzo Bernini. Autorretrato. 1623
 

Rembrandt van Rijn. Autorretrato. 1661

La luz del rey sol es la oscura sombra de sus gobernados. La consolidación del Estado moderno y la política de masas surgida de la Revolución de 1789, traslada el interés del artista hacia temas asociados al nuevo contexto socioeconómico y política de Europa: los temas históricos asumen una posición privilegiada en la obra plástica de la época, incorporando los valores republicanos que requieren ser divulgados al pueblo para consolidar la ideología revolucionaria y una nueva vida fundada en la razón. Así se expresa en la pintura de Louis David o en la de Ingres, igual en la escultura de Canova como en la de Houdon. El gran mecenas es el Estado, y reclama del artista el transmitir los ideales relativos al interés público que él representa, así como los principios de libertad, fraternidad e igualdad surgidos del movimiento revolucionario.

 
Jean-Antoine Houdon. Retrato de Denis Diderot. 1773
 
Jean-Auguste-Dominique Ingres. Autorretrato. 1804

El arte se convierte, a su vez, en un bien social, por lo que la creación de Museos públicos le dará al artista el espacio para presentar su obra al escrutinio del pueblo. Paulatinamente, este cambio de rumbo dará al artista una relativa independencia que permitirá su acceso al movimiento del mercado del arte impulsado por promotores y marchantes entre la clase burguesa.
 
Por su parte, el artista romántico, en un contexto en el que se privilegia la libertad individual, es considerado un individualista, creador espontáneo que sucumbe a sus sentimientos y pasiones. Pijoan y Gaya Nuño (2004) hicieron referencia del carácter retraído del pintor Delacroix, quien sucumbía fácilmente a sus pasiones sexuales: “Se enamoraba de toda hembra que iba a ofrecérsele al taller” (P. 24). En la vida cotidiana, el sustento de vida se diversifica, pues se sigue trabajando para los viejos mecenas, la iglesia y la nobleza, igual se responde a las comisiones estatales, pero cada vez mayor recurrencia, son los ricos empresarios los que asisten a los ateliers para requerir la realización de un retrato personal o de familia, o bien la adquisición de algún paisaje o de una escena bucólica. Del mismo Delacroix se recuerda que: “Antes de cumplir los treinta años, Delacroix ya ha conseguido una reputación y grandes encargos del Gobierno. Es invitado por gentes de alta categoría o posición y allí encuentra quienes pueden comprenderlo; sobre todo, en los salones pierde gozar de la música que es su arte favorito.” (Ibíd.: 26) El Romanticismo, sin duda, es un fiel reflejo del mundo burgués que se vive a mediados del siglo XIX.

Eugène Delacroix. Autorretrato. 1837

Joseph Mallord William Turner. La mañana después del diluvio.Moisés escribiendo el libro del Génesis. 1843
 
Al tono crepuscular del Romanticismo se le contrapone la luz vívida y luminosa que se encuentra en la naturaleza, en la realidad objetiva. El artista Realista surge como reacción a las expresiones exageradas del Romanticismo. Los conflictos sociales y las guerras de mediados del siglo XIX, así como las contradicciones de una sociedad dividida en clases y de la llamada revolución industrial, son causa del desarrollo de una conciencia social en el artista de ese tiempo. Esta realidad objetiva es el tema de los artistas realistas, tanto los movimientos nacionalistas, como los movimientos sociales, así como las costumbres del pueblo y de las regiones dan pauta para la denuncia como para la expresión artística; el artista se convierte en un comunicador de las condiciones marginales de la clase obrera y del campesinado, sustituye el sentimentalismo individualista por el compromiso social, lo feo es un motivo de su pintura pues esta categoría sólo es el reconocimiento de una realidad cruda y desigual entre los miembros de una sociedad que cada vez más depende de la explotación del trabajo y del libre mercado.
 
Gustave Coubert. El taller del pintor. 1855
 


Jean-Baptiste Carpeaux. Niño Pescador Napolitano. Detalle. 1857


El empirismo debe desentrañar las causas naturales de la realidad objetiva, así también, el artista debe suprimir el idealismo artístico para enfocarse a comprender y difundir la realidad concreta, por cruda que ella sea: “En efecto, el pintor tiene una misión que cumplir, que ya no es alimentar las ilusiones del pueblo o adular los apetitos de los ricos: tiene una misión concreta, reformista, da de copiar las costumbres y usos de la sociedad para mejorarla. Como el naturalista, analiza para corregir, para hacer imposibles defectos e injusticias.” (Gállego, 2004b: 29-30)
 
El movimiento Impresionista se desarrolla en el último tercio del siglo XIX. El artista impresionista surge como un rechazado por la comunidad establecida de pintores y por el arte oficial. Esta circunstancia los lleva a definir una nueva relación entre artistas y de éstos con el mercado del Arte. Se establece una comunidad que incluso pretende asumirse como una Sociedad Anónima Cooperativa de Artistas (Gállego, 2004a: 90), como lo promovió inútilmente en su momento el mismo Monet. El impresionista es un creador por excelencia, constantemente explora caminos que le den nuevas alternativas de creatividad, como sucede con el cine y la fotografía que son vistos como nuevos instrumentos que pueden ser aprovechados en la creación artística y en la definición y tratamiento de sus temas. Se convierte en un artista que busca romper los límites de la naturaleza y alcanzar con sus obras diversas impresiones de la realidad a partir de su estudio y el efecto que el movimiento y la luz tienen en ella. El arte, además, es para él una forma de expresión, pues el artista impresionista se propone transmitir con su obra todo lo que lleva consigo,  lo que siente e imagina, lo que sueña, lo que se encuentra tanto en su mente como en su corazón, tal como lo pretendió Rodin en su obra escultórica.
 
Oscar-Claude Monet. Impresión, sol naciente. 1872
 
El artista impresionista se esfuerza por resolver el sustento de su cotidianeidad y la posibilidad de adquirir los materiales para elaborar su obra. Atiende tanto pedidos oficiales como de los ricos y poderosos, pero también coloca su obra en las galerías particulares y con coleccionistas. Esta manera de vivir, le permite dedicarse a la creación, aprovechando las tecnologías del momento, así como el desarrollo de materiales –la pintura al óleo entubada-, o bien las teorías emergentes, como la del color, que es la base reflexiva de su creación. Con esta relativa independencia, asume una actitud moral diferente al artista de otros tiempos: “En adelante, el impresionismo puede dejar de lado las convenciones tradicionales sobre el arte de pintar, el dibujo, la perspectiva y la iluminación del estudio; sugiere las formas y las distancias por las vibraciones y contraste de colores; no considera el tema más que en su atmósfera luminosa y en la mutaciones de la iluminación. Un paisaje bañado de luz es el resultado de mil combates vibrantes, de descomposición prismática y de toques de pincel irregulares que, desde lejos, se funde y crean la vida.” (Lassaigne, 1989: 576)
 

François-Auguste-René Rodin. El pensador. 1880

 
Referencias:
Cogniat, Raymond. 1989. “El Romanticismo”, en Historia de la Pintura, Tomo 3. Bilbao: Asuri de Ediciones. Pp. 539-573.
Daudy, Philippe. 1989. “El Siglo XVII”, en Historia de la Pintura, Tomo 3. Bilbao: Asuri de Ediciones. Pp. 439-503.
Elsen, Albert Edward. 1985. The Gates of Hell by Auguste Rodin. Redwood City: Stanford University Press.
El-Wakil, Leila. 1989. “El Siglo XVIII”, en Historia de la Pintura, Tomo 3. Bilbao: Asuri de Ediciones. Pp. 505-537.
Gállego, Julián. 2004a. “La Pintura Europea del Siglo XIX, El Impresionismo y sus consecuencias”, en Suma Artis. Historia general del arte. Antología. Selección de textos de Miguel Cabañas Bravo, Tomo IX. Arte Europeo y Norteamericano del Siglo XIX.  Madrid: Espasa Calpe, S. A. Pp. 75-104.
Gállego, Julián. 2004b. “La Pintura Europea del Siglo XIX, El Realismo Francés”, en Suma Artis. Historia general del arte. Antología. Selección de textos de Miguel
Grimme, Karin H. 2006. Jean-Auguste-Dominique Ingres. Colonia: Benedikt Taschen Editorial.
Lassaigne, Jacques 1989. “El Impresionismo”, en Historia de la Pintura, Tomo 3. Bilbao: Asuri de Ediciones. Pp. 575-613.
Pijóan, José y Juan Antonio Gaya Nuño. 2004. “La Pintura del Sentimiento”, en Suma Artis. Historia general del arte. Antología. Selección de textos de Miguel Cabañas Bravo, Tomo IX. Arte Europeo y Norteamericano del Siglo XIX.  Madrid: Espasa Calpe, S. A. Pp. 17-28.


Gestión de proyectos de inversión


AOA. 2013 Sueño de Snowden, pesadilla de Obama

 
Hermosillo Sonora., Abril 1 de 2014.

Sobre la Gestión de Proyectos
En su obra Gestión de proyectos. Identificación-Formulación. Evaluación financiera-económica-social-ambiental, Juan José Miranda nos lleva a reflexionar acerca de las condiciones que vivimos en un contexto de globalización. A partir de él se puede comprender la importancia de pensar la globalización desde los espacios locales, considerando la necesidad de que los diferentes actores sociales y el gobierno promuevan el desarrollo de capacidades de los empresarios, trabajadores, universidades y servidores públicos, orientadas a fomentar la creatividad, la profesionalización, el compromiso y la responsabilidad de, cada uno en su contexto, incorporar valor agregado a su trabajo teniendo como fines últimos el desarrollo y bienestar de sus comunidades y del país en general.
 
En un contexto de competitividad global, el desarrollo de competencias locales resulta un camino seguro para asegurar un nicho en el mercado mundial, el desarrollo y consolidación de proyectos, así como la generación y atracción de inversiones.

La Gestión de Proyectos y la participación de los Sectores
Como lo propone el Profesor Miranda, la Gestión de Proyectos “…además de auscultar la conveniencia de acceder a un nuevo frente de inversión, también las empresas ya consolidadas pueden a través de esta herramienta observar sus posibilidades y capacidades futuras y por consiguiente dimensionar su “valor”, que les permitirá promover puentes, alianzas estratégicas con consumidores, proveedores y aún con competidores.”
 
Considerada la Gestión de Proyectos como aquella que se asume durante todas las etapas del ciclo del proyecto para alcanzar con eficiencia, eficacia, efectividad los compromisos con el desarrollo de la sociedad, es básico el concurso de diversos sectores en su desarrollo como herramienta y como forma de organización y operación.
 
En este sentido, la vinculación entre empresa, gobierno y universidades constituye un camino para potenciar, primero, la búsqueda de fórmulas, tanto teóricas como prácticas, en los espacios educativos, con la aportación de docentes e investigadores en relación a las mejores formas de gestionar y administrar las etapas de vida del proyecto (preinversión, ejecución, operación y evaluación expost); el contacto del sector empresarial con las instituciones de educación superior sugiere provechos mutuos, en el sentido de que el primero puede obtener de las segundas un importante capital intelectual mediante prescripciones teóricas, análisis y diagnósticos, así como propuestas y proyectos para la mejora y fortalecimiento del mismo sector empresarial, de sus procesos y planes de negocios, en tanto que las universidades y centros de investigación pueden resultar beneficiados con esquemas de financiamiento adicionales para el desarrollo de la investigación y generación de ciencia y tecnología, o bien mediante la transmisión de conocimiento vía asistencia técnica, capacitación y formación de recursos humanos de las empresas.
 
La participación del gobierno en esta relación de colaboración adiciona no sólo el respaldo institucional, también permite integrar estos esfuerzos en el sistema de planeación gubernamental, con miras a integrar los proyectos resultantes en el tejido de programas diseñados para impulsar los diferentes ámbitos del desarrollo del país; esto permite, por lo tanto, el que estos esfuerzos puedan ser respaldados por los esquemas financieros y presupuestales que ello conlleva.

Los Proyectos y el Gestor de Proyectos
Desde la óptica de la administración pública y su planeación, el proyecto se concibe como el nivel de decisión último en la jerarquía de decisiones que comprende el sistema de planeación (plan-programas-proyectos). En esta perspectiva se le debe concebir como un instrumento fundamental del desarrollo social; su relevancia, además de económica, tiene implicaciones sociales en la medida que es un factor para promover el empleo y la generación de los bienes y servicios requeridos como satisfactores de las necesidades sociales.
 
Los proyectos encaminados a los servicios de salud, educación, agua, infraestructura social y económica son estratégicos en los objetivos del desarrollo y el combate a la pobreza. De allí la importancia del proyecto como “herramienta para gestionar recursos y atraer a potenciales inversionistas, públicos o privados, nacionales o internacionales”. Por ese mismo motivo cobra relevancia el papel del Gestor de Proyectos, considerado como “…el profesional que más agrega valor a la economía”; como medio que activa al proyecto, la calidad de su gestión redunda en los resultados que genera el proyecto. Su formación y actualización, a su vez, constituye una estrategia idónea para dotarlos de capacidades, sensibilizarlos de su compromiso social y hacerlos conscientes de su rol como agente económico, emprendedor, agente de cambio y promotor del desarrollo y bienestar social.

La Evaluación Ex-Post de los Proyectos

AOA. 2013 Tzompantli posmoderno


Hermosillo Sonora, Abril 1 de 2014.
 
De la importancia de la Evaluación
En su obra Administración Industrial y General (1916), Henri Fayol distinguió seis funciones básicas presentes en cualquier tipo de organización: las funciones técnicas, comerciales, financieras, de seguridad, contables y administrativas. Estas últimas las consideró como las más importantes en el sentido de que permiten la coordinación y sincronía de las demás funciones, orientando el trabajo organizacional en el logro del objetivo básico de generar los mayores índices de productividad y, por consecuencia, de beneficio económico para la empresa.
 
Para Fayol, las funciones administrativas comprenden la labor de prever, organizar, mandar, coordinar y controlar; tales funciones presentan una unidad procesal cuyo cumplimiento permite el logro de objetivos y metas. Esta propuesta fue desarrollada posteriormente mediante la categoría que conocemos como el Proceso Administrativo.
 
La manera de verificar que el plan original de la organización sea haya cubierto y alcanzados los objetivos y metas preestablecidos se da por medio de la función de Control; el empleo de instrumentos y sistemas de control permite evaluar resultados, rendimientos e impactos. Se mide y evalúa con el fin de determinar si se cumplieron con los objetivos y metas del organismo y sus departamentos; se verifica que la estrategia prevista se lleva a cabo o si una vez concluido el proyecto dicha estrategia se llevó en los términos previstos; la evaluación también permite corregir rumbos desviados o fallas en el proceso; sirve para evaluar alternativas emergentes que se emplean para mejorar procesos y resultados; también permite evaluar el desempeño de áreas, programas, proyectos, procesos, políticas y personas; incluso, la evaluación se convierte en un referente para recompensar o castigar cuando se ha cumplido o bien se falló en la realización de las funciones y procesos encomendados.
 
La Evaluación Ex-Post
Como lo propone el Profesor Juan José Miranda en su obra Gestión de Proyectos (2010: 32-33), la evaluación ex-post “…tiene como objetivo principal verificar los impactos y resultados de la operación frente a lo programado inicialmente, con el fin de guiar la formulación y elaboración de nuevos proyectos.”
 
Como parte de la función de control es posible distinguir tres momentos de la evaluación, la previa o Ex-Ante, la que se realiza Durante el Proceso, y la final o Ex-Post. Analizadas las dos primeras por el autor, plantea que la evaluación Ex-Ante busca “…determinar mediante la aplicación de técnicas cuantitativas y/o cualitativas la conveniencia o no, de asignar recursos hacia un uso determinado” (2010: 20), en tanto que la evaluación en Proceso “…se orienta a verificar y corregir, cuando se crea conveniente, la forma en que se asignan los recursos (2010: 25).
 
La evaluación se concibe como un proceso dinámico y permanente. Su pretensión es aportar a la racionalización del trabajo en las organizaciones, ello mediante el estudio, análisis, revisión y comprobación sistemática de los resultados generados en relación con los objetivos organizacionales deseables. Los tres tipos de evaluación señalados se integran desde el inicio del proceso administrativo para hacer posible dicho cometido.
 
En relación con la evaluación Ex-Post, se le ve como la evaluación requerida en el momento que concluye cada etapa del Ciclo del Proyecto: la evaluación en la etapa de ejecución sirve para analizar cada fase previa, como la identificación y determinación del perfil del proyecto, la formulación, la evaluación, la negociación hasta la conclusión de la fase de ejecución, en tanto que al concluir la etapa de operación del proyecto, la evaluación ayuda a reconocer los resultados del proyecto y determinar su éxito o fracaso.
 
Por consecuencia, sin que ello implique el monitoreo continuo de las acciones llevadas a cabo durante el Ciclo del Proyecto, su aplicación al cierre de cada fase permite a los decisores contar con elementos para ponderar la pertinencia de continuar con lo realizado, hacer ajustes o, incluso, determinar si es conveniente hacer cambios radicales o bien terminar con el proyecto.
 
La evaluación Ex-Post retroalimenta: representa conocimiento y experiencia para valorar los proyectos y sus impactos en los diferentes sectores del desarrollo implicados, así como la calidad de la gestión de los responsables de su formulación, ejecución y operación.

La Evaluación Ex-Post y la Terminación de Proyectos
Con relación a los proyectos gubernamentales se hacen señalamientos de que en ciertos casos la evaluación Ex-Post es poco útil, si no es que sólo sirve para cumplir formalmente con los requisitos de informar a las instancias de control. Por ejemplo, en razón de la evaluación del desempeño de los servidores públicos o el de los organismos involucrados en la realización de los proyectos, se observa que los resultados de la evaluación sirven poco a la sanción de la acción, en los términos de que se recompense el éxito o se castigue la omisión, el incumplimiento y los errores.
 
Por otra parte, cuando se relaciona la evaluación con los procesos políticos que regularmente se observan en las acciones de gobierno, se cuestiona que el destino de las evidencias que recoge la evaluación sea el de su “maquillaje” o bien la “congelación” de los dictámenes que de ellas derivan. Incluso, los calendarios de renovación de las administraciones en los tres ámbitos de gobierno –federal, estatal y municipal– se constituyen en fechas en que programas y proyectos de gobierno se ven amenazados de ser terminados sin una evaluación que fije ese destino.
 
Considerando como referencia los planteamientos del Profesor Miranda en cuanto que lo que ofrece la evaluación Ex-Post es un conjunto de criterios que permiten calificar los resultados de los proyectos en términos del cumplimiento de objetivos y metas, de costos, del cumplimiento de tiempos, su cobertura, eficiencia y déficit, así como el hecho de que el financiamiento de los proyectos responde no sólo a la disponibilidad de recursos del erario sino también a las aportaciones de organismos particulares nacionales o bien de organismos financieros internacionales promotores del desarrollo de los países solicitantes, se tienen entonces dos factores que pueden condicionar la actuación “política” de los actores involucrados en los proyectos.
 
Desde el punto de vista de la racionalidad técnica administrativa, los criterios de evaluación de proyectos hacen posible contar con mecanismos sistematizados y objetivos para determinar el éxito o no de los proyectos. Desde el punto de vista del compromiso social y la responsabilidad, el manejo de recursos públicos y de recursos provenientes de otras fuentes de financiamiento obliga a los responsables y gestores de proyectos a rendir cuentas de manera más transparente. En este sentido, otro eslabón que se debe consolidar es la profesionalización de los servidores públicos encargados de proyectos, fomentando un mayor conocimiento especializado, habilidades para responder a sus funciones, así como el desarrollo del compromiso con la sociedad. De igual manera, se torna imprescindible el fortalecimiento institucional y administrativo de las instancias de gobierno promotoras y gestoras de proyectos y, en particular de los organismos destinados al control gubernamental.
 
El proyecto tiene una temporalidad definida. Sin embargo, su pertinencia y los resultados positivos de operación pueden extender su ciclo de vida. Por ello se torna necesaria su evaluación. Cuando se cuenta con el respaldo de organismos financieros internacionales, como es el caso del Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo, se observa el proceso riguroso en que se convierte la evaluación, tanto para asegurar que la inversión sea rentable y recuperable, como por los efectos sociales que se buscan con ella; por tal razón es que la evaluación comprende la dimensión microeconómica que coloca atención al proyecto como unidad de producción de bienes y/o servicios, como la macroeconómica que revisa el impacto del proyecto y los efectos sobre los planes y programas de gobierno.
 
Y más allá, en razón del nuevo enfoque de evaluación de los proyectos, la centralidad que se reconoce a la participación social en las diferentes etapas del proyecto, así como a la orientación hacia el “cliente-ciudadano” que deben tener los resultados que aquel arroje, definen un mayor nivel de responsibidad y ética en el servicio público. Con base en estas consideraciones, la racionalidad y publicidad que proporciona la evaluación, evita que los vaivenes políticos determinen el destino de los proyectos, sometiendo su pervivencia o terminación al análisis objetivo, sistemático y en función del bienestar y desarrollo de la sociedad.