lunes, 20 de octubre de 2014

Propuesta de estrategias de gobierno racionales y con participación ciudadana

Hermosillo Sonora, 10 de junio de 2014.

Como parte del programa del Segundo Seminario Internacional de Gobierno, Instituciones y Políticas Públicas, y teniendo como sede la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, el profesor Arturo Ordaz Alvarez, miembro de la Academia y el Grupo Disciplinar de Administración Pública de la Universidad de Sonora, presentó la conferencia “Administración Pública para el Desarrollo. Estrategias de gobierno”.

El académico, miembro de la planta docente de la Licenciatura en Administración Pública, fue invitado por el Instituto de Investigaciones Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Hidalgo para participar como conferencista magistral y analizar la gestión gubernamental y las acciones de gobierno en condiciones de crisis. El Seminario se realizó el 28 y 29 de abril de 2014 en las instalaciones del Instituto.
 
El Dr. Ordaz Alvarez destacó que la acción de la administración pública tiene como propósito el bienestar público. Por su parte, señaló, los miembros de la sociedad aspiran a niveles satisfactorios de desarrollo que les permitan condiciones de vida y espacios para su desenvolvimiento político y productivo.
 
En su análisis planteó que durante las últimas décadas, la estrategia del desarrollo nacional quedó marcada por el énfasis en políticas de corte neoliberal. Con ello se buscaba cambiar el perfil corporativo y omnipresente del Estado mexicano.
 
Desde las instituciones de educación superior se ha argumentado en favor de incorporar nuevas estrategias propias de un Estado democrático, tales como la gestión pública, la gestión social y las políticas públicas. En su conferencia, identificó y analizó estas estrategias, revisando los requerimientos específicos para su diseño, implementación y generación de resultados en los términos esperados por la sociedad civil. Son, dijo el académico, instrumentos de gobierno que reclaman capacidades de racionalidad y publicidad de la acción gubernamental.
 
En cuanto al desarrollo, el profesor Ordaz Alvarez planteó que debe asumirse como un proceso cuyo destinatario es el ser humano, ya que de otra manera no tiene sentido. También debe ser considerado como un proceso donde lo que se privilegia es el interés público, es un proceso en donde se debe beneficiar a todos los miembros de la sociedad y no discriminar llevando los frutos del crecimiento económico a las mesas de pocos miembros de esa sociedad.
 
Concluyó que la administración pública, el gobierno en acción, tiene un papel relevante como rector del desarrollo nacional y como actor fundamental en la estructuración de estrategias para lograr mejores condiciones de vida y desarrollo de la sociedad en los diferentes sectores en que este último se desagrega.

Sergio Garibay Escobar. Maestro en Administración


Hermosillo Sonora, 10 de junio de 2014

En las instalaciones del Programa de Maestría en Administración de la División de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Sonora, el pasado 23 de mayo el profesor Sergio Garibay Escobar obtuvo el grado de Maestro en Administración.
 
El trabajo que presentó el profesor Garibay Escobar se titula Los Impuestos y la recaudación de ingresos públicos en México. Un estudio comparado del año 2007 al 2011, teniendo como objetivo principal describir, interpretar, inferir y evaluar los principales impuestos en México y su recaudación del período 2007 al 2011, así como la situación que en ese periodo guardaba el en el contexto de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
 
En su análisis, el profesor Garibay Escobar plantea que “México es uno de los países de la OCDE que tiene una de las menores  tasas en los dos principales impuestos, el ISR y el impuesto al consumo, pero al mismo tiempo es uno de los países de mayor evasión fiscal.” Por ello propone que es imprescindible aumenta el padrón de contribuyentes, incrementando la base gravable que permita al gobierno federal trabajar con presupuestos superavitarios.
 
En ese sentido, argumentó, que es necesaria una reforma fiscal integral “que incluya cambios en la mecánica de cálculo de los impuestos y bases gravables de los mismos, hasta las modalidades y formas de pago”; de igual manera, consideró que la reforma energética propuesta en el año 2013 fortalecería la estrategia petrolera del país, generaría mayores niveles de desarrollo y más bienestar para la sociedad mexicana.
 
Participaron en el sínodo la Dra. Leticia Parada Ruiz, académica de la Maestría en Administración y los miembros de la Academia y el Grupo Disciplinar de Administración Pública Francisco Javier Bello Quiroga, Luis Carlos Rodríguez Montaño y Arturo Ordaz Alvarez, éste último director del trabajo de titulación.

Sergio Garibay es miembro de la Academia y el Grupo Disciplinario de Administración Pública de la Universidad de Sonora.



Reacreditación del Programa de Licenciatura en Administración Pública de la Universidad de Sonora


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hermosillo Sonora, 20 de abril de 2014
 
El 25 de octubre de 2007, el Dr. Carlos Sirvent, Presidente de la Asociación para la Acreditación y Certificación en Ciencias Sociales, A. C. (ACCECISO), presentó el dictamen de acreditación del Programa de la Licenciatura en Administración Pública de la Universidad de Sonora, considerando, entre otros aspectos, el “alto reconocimiento social al Programa, estimulando en su comunidad gran responsabilidad en el desempeño de sus tareas. Ello se expresa en una fuerte identidad departamental e institucional y en el marcado sentido de pertenencia.”
 
Dicho dictamen fue el resultado del proceso de evaluación que esa Asociación realizó de acuerdo con los términos del convenio celebrado con la Universidad en enero 31 de 2007. Con esta acreditación, ACCECISO reconoció que el Programa cumplía con “los criterios, indicadores y parámetros de calidad en su estructura, organización, funcionamiento, insumos y procesos de enseñanza y servicios y que por ello mismo, tiene pertinencia social.”
 
Previendo la conclusión de la vigencia de la acreditación del Programa de Administración Pública, el 25 de octubre de 2011 se conformó la Comisión de Preparación del Documento de Autoevaluación con fines de Reacreditar al Programa. La conducción de los trabajos corrió a cargo del Coordinador del Programa el profesor Gustavo de Jesús Bravo Castillo y del Jefe del Departamento de Sociología y Administración Pública, el profesor Lauro Parada Ruiz; posteriormente se sumaría el profesor Carlos Castro Lugo, quien entró al relevo en los compromisos a cargo del profesor Parada Ruiz.
 
La visita de evaluación por parte de los pares evaluadores comisionados por ACCECISO, se llevó a cabo el 14 y 15 de noviembre de 2013. De acuerdo con los criterios establecidos por ACCECISO, este proceso consideró 11 rubros: Contexto regional e institucional; Planeación y organización de la Unidad; Personal Académico; Plan y Programa de Estudio; Proceso Enseñanza-Aprendizaje; Alumnado; Trayectoria Escolar; Investigación; Difusión, intercambio, vinculación y educación continua; Infraestructura y equipamiento;  Administración y financiamiento de la unidad.
 
El pasado 5 de marzo, fue entregado el documento que reacredita la calidad académica del Programa de la Licenciatura en Administración Pública de la Universidad de Sonora. De nueva cuenta, se reconoce el trabajo de la planta docente de este programa. La participación de los profesores miembros de la Academia y el Grupo Disciplinar de Administración Pública, como en el primer proceso de acreditación, fue fundamental en el logro de este objetivo.
 
Por cubrir los requisitos de calidad educativa establecidos por ACCECISO, la reacreditación del programa se dio por el periodo del 14 de febrero de 2014 al 14 de febrero de 2019.
 

miércoles, 16 de abril de 2014

UGOLINO. La fiera hambrienta frente a la razón y el amor

Hermosillo Sonora, Abril 16 de 2014.

Ciego, busqué sus cuerpos macilentos...
Tres días los llamé desatentado...
¡El hambre sofocó los sentimientos!
 
Dante Alighieri. La Divina Comedia
El Infierno — Canto XXXIII. vv. 75

Entre las sombras, arrastrándose entre los cuerpos yacentes de sus hijos, Ugolino expresa su desazón por la muerte de su progenie, un dolor profundo, tal vez, incluso, remordimiento, por la suerte que ha corrido en aquella mazmorra en la que, para sobrevivir, ha tenido que acudir a la carne de sus seres queridos, hijos y nietos, como alimento, cual perro cuyos ojos torvos denotan su naturaleza más bestial que humana.
 
El conde Ugolino, uno de los traidores de la patria, cuya historia es narrada en uno de los cantos más conocidos del Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri, es el tema que Auguste Rodin escogió para sustituir la escultura de El Beso, que, en el complejo de sus Puertas del Infierno, La Porte de l'Enfer, resultaba una escena muy agradable y luminosa como para integrarse a su mayor proyecto escultórico. El drama de Ugolino della Gherardesca resultaba para Rodin un tema más propio dentro de aquel esquema dantesco; además, el tema del romance adúltero de Francesca de Rimini y Paolo Malatesta, sería incorporado al pie de la escultura de Ugolino en la composición Fugit Amor, conocida también como Paolo y Francesca. Encargado por el Ministerio de Arte y Cultura del gobierno francés en 1880, el trabajo de las Puertas, tendría como tema la Comedia de Dante, si bien, más adelante el mismo artista integraría otros temas derivados de la obra poética de Baudelaire (Néret, 1994: 11).
 
Durante el desarrollo de las Puertas, y como ocurrió con otras esculturas que Rodin fue incorporando a su proyecto, Ugolino y sus hijos fue sacado de su contexto para ser presentado como una escultura con características propias, cuyo tema y la composición misma ofrece al observador la posibilidad para la reflexión acerca de la naturaleza humana. Como parte de las Puertas del Infierno, nunca ocupó el lugar para el que se pensó, el Musée des Arts Décoratifs. A la muerte del escultor en 1917, el original en yeso se ubicó en el Museo de Orsay y tres originales en bronce se destinaron al Museo Rodin en París, al Museo del mismo nombre en Filadelfia y al Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio. Otros ejemplares de la obra se encuentran en Zurich, Seúl, Shisuoka, Barcelona y en California. La escultura de Ugolino, también como parte del patrón de trabajo de Rodin, fue elaborada en varias dimensiones y materiales; la ubicación de estas obras es, por lo general, en las salas de los museos de todo el mundo. El Musée Rodin de Paris alberga en sus jardines una reproducción en bronce de 134 x 140 x 194 cm., versión tres veces superior a la de las Puertas, de 40.3 x 41.5 x 58.7 cm. Además del bronce y el yeso, la obra también fue elaborada en terracota.
 
Auguste Rodin. Ugolino. En las Puertas del Infierno. Entre 1882 y 1906

 
Antes que Rodin, otros artistas plásticos abordaron el tema del encierro del Conde Ugolino; del siglo XIX se conocen varios trabajos sobre este tema. Johann Heinrich Füssli, pintor suizo (se le señala como simbolista, neoclásico y prerromántico), pintó en 1806 Ugolino y sus hijos muriendo de hambre en la Torre, donde se presenta a Ugolino sentado, sosteniendo en su regazo el cuerpo de uno de sus hijos, mientras que los otros meditan y sufren el tormento del hambre. El pintor inglés William Blake, perteneciente al movimiento simbolista, realizó hacia 1826 la pintura Ugolino y sus hijos en su celda, como parte de la ilustración que hizo de la obra de Dante; en dicha obra se ve al conde y a sus hijos exhaustos por el encierro y la falta de alimento, resignados a su tragedia y custodiados por dos ángeles que flotan sobre ellos. De este período también se encuentran los dos trabajos gráficos del italiano Francesco Scaramuzza que datan de 1859 y, por supuesto, los grabados del francés Gustave Doré quien ilustró la Divina Comedia de Dante, dedicando tres láminas al tema de Ugolino.
 
Francesco Scaramuzza. Conte Ugolino. 1859
 

Sin embargo, la obra que más impactó a Rodin fue la majestuosa escultura de su compatriota Jean-Baptiste Carpeaux, Ugolino. Esculpida entre 1857 y 1861, la obra de Carpeaux fue admirada por Rodin durante su exposición, lo que lo motivó a acercarse a Carpeaux sin éxito.  Ambos artistas profesaban admiración y respeto por las obras de la Grecia clásica y del Renacentista Miguel Ángel: Carpeuax reconoció la influencia del Laocoonte griego y a la obra del florentino; por su parte, Rodin, era un admirador ferviente de la escultura de Fidias y de la del creador del David y el Moisés.
 
Veinte años después de que Carpeaux diera vida a su Ugolino, con el encargo de las Puertas del Infierno, Rodin tuvo el pretexto para recrear la tragedia del conde italiano. Realizó diversos dibujos preparatorios, buscando inspiración entre los antiguos; entre las ideas preliminares incluyó el presentar a Ugolino sosteniendo en sus piernas a uno de sus hijos, como lo hizo Miguel Ángel en la Piedad (imagen que también retomó Füssli).
 
Johann Heinrich Füssli. 
Ugolino y sus hijos muriendo de hambre en la Torre. 1806
 

El dramatismo es un elemento fundamental de las obras de los dos escultores franceses. Enmarcado en el movimiento realista, el trabajo de Carpeaux asume una estructura piramidal, teniendo la figura angustiada de Ugolino como centro de la composición a cuyos lados se agrupan los cuerpos de sus hijos y nietos, dos jóvenes aferrados al cuerpo del padre comparten su desesperación, los más jóvenes sufren los estragos de la inanición, uno de ellos desfallece acurrucado al cuerpo del conde. El conde Ugolino es impotente ante la situación que vive, se muerde las dedos como si quisiera que su cuerpo fuese su alimento y no el de sus hijos, como lo desean sus carcelarios y lo imploran de alguna manera los jóvenes que desena que su progenitor sobreviva al tormento, aun a costa de su propia vida. Es el momento previo en el que Ugolino decidirá su suerte, sabe que sus hijos están muriendo y él tendrá que optar por morir como ellos o salvarse con la carne de los jóvenes cuerpos. Es notoria la tensión del cuerpo del padre y la flacidez que presenta sus hijos moribundos. La naturaleza humana enfrenta el dilema en un mar de pasiones, el discernimiento es castigado al extremo por el dolor fraterno, pero también por el dolor material y vulgar que deriva del hambre. Parece que la luz puede imponerse a las sombras.
 
 
Jean-Baptiste Carpeaux, Ugolino. Entre 1857 y 1861
 

Cuando el escritor, periodista y crítico de arte Octave Mirbeau vio por primera vez las Puertas del Infierno en el estudio de Rodin, publicó, el 18 de febrero de 1885 en La France, un artículo donde describió su impresión sobre esa obra escultórica. Respecto al grupo escultórico de Ugolino, dijo que no había en la obra de Rodin nada más aterrador que la escena del padre arrastrándose como hiena entre los cuerpos inertes de sus hijos; reconoce que Ugolino se ha inspirado en el poema italiano, pero advierte que no es posible calcular la imaginación desplegada por el artista para disponer cada cabeza y cada cuerpo a fin de dotarlos de la expresión y actitud que envuelve la tragedia del grupo (Elsen, 1985: 123).
 
El Ugolino de Rodin ha sido modelado en un formato considerablemente menor que el de la obra de Carpeaux, sin embargo la impresión que provoca es terrible, más desgarradora que la de la obra de su compatriota. Los huesos sobresalen debajo de la piel del conde, con la boca abierta parece babear de hambre como una fiera salvaje que tiene a su merced los cadáveres en descomposición de sus hijos caídos. Como reflejo del modo en que Rodin trabaja los cuerpos de sus obras, el proceso de “ensamblado” de torsos, cabezas y extremidades hace más patética la imagen que nos ofrece de la tragedia del noble italiano caído en desgracia. Parece que Ugolino ya ha tomado una decisión. Las sombras se imponen a la luz. La fiera hambrienta se impone a la razón y el amor. Ugolino se ha despojado de toda dignidad humana.
 
Auguste Rodin. Ugolino. Entre 1882 y 1906
 
Referencias:
Alighieri, Dante. 1894. La Divina Comedia. Traducción en verso ajustada al original con nuevos comentarios. Buenos Aires: Editor: Jacobo Peuser.
Elsen, Albert Edward. 1985. The Gates of Hell by Auguste Rodin. Redwood City: Stanford University Press.
García Ponce de León, Paz. 2013. Rodin. Precursor de la escultura moderna. Madrid: LIBSA Editorial.
Musée Orsay: http://www.musee-orsay.fr/
Musée Rodin: http://www.musee-rodin.fr/
Néret, Gilles. 1994. “Auguste Rodin. Las pasiones humanas en bronce y en mármol”. Ensayo publicado en el libro Auguste Rodin. Esculturas y dibujos. Oldenburgo: Benedikt Taschen Editorial. Pp. 7-13.
Rodin Art: http://www.rodinart.org/
The World of Dante: http://www.worldofdante.org/ : Rodin Works: Ugolino and his Sons

Francisco Javier Bello Quiroga. Doctor en Administración Pública


Hermosillo Sonora, Abril 16 de 2014.

El pasado 10 de diciembre de 2013, el profesor Francisco Javier Bello Quiroga recibió el grado de Doctor en Administración Pública por el Instituto Sonorense de Administración Pública, A.C. y el Instituto de Administración Pública de Veracruz, A. C. Miembro de la Academia y del Grupo Disciplinario de Administración Pública, alcanzó este grado académico con la investigación titulada Gestión de Programas Sociales en Sonora 2003-2015 y Estudio de la Gestión Social y la Participación Ciudadana.
 
La participación ciudadana es una temática que el profesor Bello Quiroga ha venido cultivando en los últimos años, entre las líneas de investigación del Programa de Administración Pública de la Universidad de Sonora. Interesado en los ámbitos estatal y municipal, otros productos de su trabajo intelectual hacen referencia al cambio institucional y al diseño de políticas públicas para impulsar el desarrollo local.
 
La pauta del trabajo de investigación fue trazada en razón del propósito de identificar y analizar los programas de desarrollo social impulsados por el gobierno del estado de Sonora desde el año 2003, poniendo atención a la manera en que la sociedad participa en la confección, implementación y seguimiento de dichos programas.
 
La estrategia que se ha seguido en este trabajo nos permite observar la dialéctica entre gobierno y gobernados, la cual se comprende en la definición de los programas de desarrollo social que se han proyectado para dos periodos sexenales, en el orden federal, estatal y municipal. El profesor Bello Quiroga ha planteado esta relación a partir del marco institucional -jurídico, programático y de colaboración intergubernamental-, que sirve de base para la confección de programas sociales, su implementación y evaluación.
 
De acuerdo con el profesor Bello Quiroga, en el espacio público debe prevalecer el diálogo entre las fuerzas sociales y políticas y los tres órdenes de gobierno en los que se manifiesta el Estado mexicano. La confección de verdaderas políticas públicas debe incluir tanto la racionalidad gubernamental como la participación ciudadana. Así, cuando el gobierno omite el componente de publicidad en sus programas, éstos dejan de ser considerados como políticas públicas, reduciéndose a políticas de gobierno que en un extremo pueden llegar a ser solo medidas de gobierno propias de los Estados autoritarios.

 


miércoles, 2 de abril de 2014

El papel del Artista


AOA. El Escultor. Punta seca. 2013
 

Hermosillo Sonora, Abril 2 de 2014.

La definición del Artista plástico presenta un cambio cualitativo durante el Renacimiento. Si bien su sujeción a la Iglesia y los monarcas es la relación que define su subsistencia y la temática de sus obras, el desarrollo científico y la disputa por el poder político entre el Estado y la Iglesia le brindará un sinfín de posibilidades de explicarse como individuo creador y miembro de una sociedad que se asombra por los descubrimientos de nuevos mundos y nuevas explicaciones de la relación del hombre con la naturaleza y la divinidad. Durante el Renacimiento, el artista creador surge del anonimato: la luz de la obra de Leonardo, Miguel Ángel y Rafael, entre otros, emerge de las sombras, definiendo cánones que servirán de base a las expresiones artísticas de los siguientes siglos.


 
Michelangelo Buonarroti. La creación de Adán. 1511
 
 
Desde el siglo XVI hasta fines del siglo XVIII el poder absoluto de los monarcas y su asociación con el Vaticano seguirá siendo fundamental en el derrotero de la sociedad occidental. El movimiento manierista, secuela del Renacimiento exagerado, primero, y luego el barroco y el rococó, serán el reflejo de una estética particularmente cargada de la ideología prevaleciente: son una imagen del poder absoluto de los gobernantes y de la Iglesia.
 
Los artistas del barroco responden a la necesidad que tienen los poderosos de mostrar su poder en un escenario teatral en el que se muestran los signos de dominación y que reflejan las disparidades de la estructura social: las grandes construcciones urbanísticas atienden las necesidades de ese poder absoluto; la pintura y la escultura se integran a dicho escenario como elementos distintivos de la forma en que se concibe la realidad distante de la del pueblo, desarrollando en sí mismas pequeños espacios donde la teatralidad determina la composición de la obra y la disposición de los elementos que ellas integran. El éxito social del artista del barroco lo define su cercanía al poder, tal como ocurrió con el Cavaliere Bernini, el gran arquitecto y escultor del Vaticano, protegido de siete Papas. La temática, por supuesto, estará determinada, principalmente, por los símbolos de una religiosidad que quiere recuperar terrenos perdidos en el proceso de Reforma-Contrarreforma, y del poder terrenal detentado por los monarcas absolutos. Son tiempos del claroscuro, y en ese camino se llega al tenebrismo. También, son tiempos de austeridad luterana, pero coincidentes con las ornamentaciones excesivas y retorcidas del barroco y el churrigueresco.
 
Gian Lorenzo Bernini. Autorretrato. 1623
 

Rembrandt van Rijn. Autorretrato. 1661

La luz del rey sol es la oscura sombra de sus gobernados. La consolidación del Estado moderno y la política de masas surgida de la Revolución de 1789, traslada el interés del artista hacia temas asociados al nuevo contexto socioeconómico y política de Europa: los temas históricos asumen una posición privilegiada en la obra plástica de la época, incorporando los valores republicanos que requieren ser divulgados al pueblo para consolidar la ideología revolucionaria y una nueva vida fundada en la razón. Así se expresa en la pintura de Louis David o en la de Ingres, igual en la escultura de Canova como en la de Houdon. El gran mecenas es el Estado, y reclama del artista el transmitir los ideales relativos al interés público que él representa, así como los principios de libertad, fraternidad e igualdad surgidos del movimiento revolucionario.

 
Jean-Antoine Houdon. Retrato de Denis Diderot. 1773
 
Jean-Auguste-Dominique Ingres. Autorretrato. 1804

El arte se convierte, a su vez, en un bien social, por lo que la creación de Museos públicos le dará al artista el espacio para presentar su obra al escrutinio del pueblo. Paulatinamente, este cambio de rumbo dará al artista una relativa independencia que permitirá su acceso al movimiento del mercado del arte impulsado por promotores y marchantes entre la clase burguesa.
 
Por su parte, el artista romántico, en un contexto en el que se privilegia la libertad individual, es considerado un individualista, creador espontáneo que sucumbe a sus sentimientos y pasiones. Pijoan y Gaya Nuño (2004) hicieron referencia del carácter retraído del pintor Delacroix, quien sucumbía fácilmente a sus pasiones sexuales: “Se enamoraba de toda hembra que iba a ofrecérsele al taller” (P. 24). En la vida cotidiana, el sustento de vida se diversifica, pues se sigue trabajando para los viejos mecenas, la iglesia y la nobleza, igual se responde a las comisiones estatales, pero cada vez mayor recurrencia, son los ricos empresarios los que asisten a los ateliers para requerir la realización de un retrato personal o de familia, o bien la adquisición de algún paisaje o de una escena bucólica. Del mismo Delacroix se recuerda que: “Antes de cumplir los treinta años, Delacroix ya ha conseguido una reputación y grandes encargos del Gobierno. Es invitado por gentes de alta categoría o posición y allí encuentra quienes pueden comprenderlo; sobre todo, en los salones pierde gozar de la música que es su arte favorito.” (Ibíd.: 26) El Romanticismo, sin duda, es un fiel reflejo del mundo burgués que se vive a mediados del siglo XIX.

Eugène Delacroix. Autorretrato. 1837

Joseph Mallord William Turner. La mañana después del diluvio.Moisés escribiendo el libro del Génesis. 1843
 
Al tono crepuscular del Romanticismo se le contrapone la luz vívida y luminosa que se encuentra en la naturaleza, en la realidad objetiva. El artista Realista surge como reacción a las expresiones exageradas del Romanticismo. Los conflictos sociales y las guerras de mediados del siglo XIX, así como las contradicciones de una sociedad dividida en clases y de la llamada revolución industrial, son causa del desarrollo de una conciencia social en el artista de ese tiempo. Esta realidad objetiva es el tema de los artistas realistas, tanto los movimientos nacionalistas, como los movimientos sociales, así como las costumbres del pueblo y de las regiones dan pauta para la denuncia como para la expresión artística; el artista se convierte en un comunicador de las condiciones marginales de la clase obrera y del campesinado, sustituye el sentimentalismo individualista por el compromiso social, lo feo es un motivo de su pintura pues esta categoría sólo es el reconocimiento de una realidad cruda y desigual entre los miembros de una sociedad que cada vez más depende de la explotación del trabajo y del libre mercado.
 
Gustave Coubert. El taller del pintor. 1855
 


Jean-Baptiste Carpeaux. Niño Pescador Napolitano. Detalle. 1857


El empirismo debe desentrañar las causas naturales de la realidad objetiva, así también, el artista debe suprimir el idealismo artístico para enfocarse a comprender y difundir la realidad concreta, por cruda que ella sea: “En efecto, el pintor tiene una misión que cumplir, que ya no es alimentar las ilusiones del pueblo o adular los apetitos de los ricos: tiene una misión concreta, reformista, da de copiar las costumbres y usos de la sociedad para mejorarla. Como el naturalista, analiza para corregir, para hacer imposibles defectos e injusticias.” (Gállego, 2004b: 29-30)
 
El movimiento Impresionista se desarrolla en el último tercio del siglo XIX. El artista impresionista surge como un rechazado por la comunidad establecida de pintores y por el arte oficial. Esta circunstancia los lleva a definir una nueva relación entre artistas y de éstos con el mercado del Arte. Se establece una comunidad que incluso pretende asumirse como una Sociedad Anónima Cooperativa de Artistas (Gállego, 2004a: 90), como lo promovió inútilmente en su momento el mismo Monet. El impresionista es un creador por excelencia, constantemente explora caminos que le den nuevas alternativas de creatividad, como sucede con el cine y la fotografía que son vistos como nuevos instrumentos que pueden ser aprovechados en la creación artística y en la definición y tratamiento de sus temas. Se convierte en un artista que busca romper los límites de la naturaleza y alcanzar con sus obras diversas impresiones de la realidad a partir de su estudio y el efecto que el movimiento y la luz tienen en ella. El arte, además, es para él una forma de expresión, pues el artista impresionista se propone transmitir con su obra todo lo que lleva consigo,  lo que siente e imagina, lo que sueña, lo que se encuentra tanto en su mente como en su corazón, tal como lo pretendió Rodin en su obra escultórica.
 
Oscar-Claude Monet. Impresión, sol naciente. 1872
 
El artista impresionista se esfuerza por resolver el sustento de su cotidianeidad y la posibilidad de adquirir los materiales para elaborar su obra. Atiende tanto pedidos oficiales como de los ricos y poderosos, pero también coloca su obra en las galerías particulares y con coleccionistas. Esta manera de vivir, le permite dedicarse a la creación, aprovechando las tecnologías del momento, así como el desarrollo de materiales –la pintura al óleo entubada-, o bien las teorías emergentes, como la del color, que es la base reflexiva de su creación. Con esta relativa independencia, asume una actitud moral diferente al artista de otros tiempos: “En adelante, el impresionismo puede dejar de lado las convenciones tradicionales sobre el arte de pintar, el dibujo, la perspectiva y la iluminación del estudio; sugiere las formas y las distancias por las vibraciones y contraste de colores; no considera el tema más que en su atmósfera luminosa y en la mutaciones de la iluminación. Un paisaje bañado de luz es el resultado de mil combates vibrantes, de descomposición prismática y de toques de pincel irregulares que, desde lejos, se funde y crean la vida.” (Lassaigne, 1989: 576)
 

François-Auguste-René Rodin. El pensador. 1880

 
Referencias:
Cogniat, Raymond. 1989. “El Romanticismo”, en Historia de la Pintura, Tomo 3. Bilbao: Asuri de Ediciones. Pp. 539-573.
Daudy, Philippe. 1989. “El Siglo XVII”, en Historia de la Pintura, Tomo 3. Bilbao: Asuri de Ediciones. Pp. 439-503.
Elsen, Albert Edward. 1985. The Gates of Hell by Auguste Rodin. Redwood City: Stanford University Press.
El-Wakil, Leila. 1989. “El Siglo XVIII”, en Historia de la Pintura, Tomo 3. Bilbao: Asuri de Ediciones. Pp. 505-537.
Gállego, Julián. 2004a. “La Pintura Europea del Siglo XIX, El Impresionismo y sus consecuencias”, en Suma Artis. Historia general del arte. Antología. Selección de textos de Miguel Cabañas Bravo, Tomo IX. Arte Europeo y Norteamericano del Siglo XIX.  Madrid: Espasa Calpe, S. A. Pp. 75-104.
Gállego, Julián. 2004b. “La Pintura Europea del Siglo XIX, El Realismo Francés”, en Suma Artis. Historia general del arte. Antología. Selección de textos de Miguel
Grimme, Karin H. 2006. Jean-Auguste-Dominique Ingres. Colonia: Benedikt Taschen Editorial.
Lassaigne, Jacques 1989. “El Impresionismo”, en Historia de la Pintura, Tomo 3. Bilbao: Asuri de Ediciones. Pp. 575-613.
Pijóan, José y Juan Antonio Gaya Nuño. 2004. “La Pintura del Sentimiento”, en Suma Artis. Historia general del arte. Antología. Selección de textos de Miguel Cabañas Bravo, Tomo IX. Arte Europeo y Norteamericano del Siglo XIX.  Madrid: Espasa Calpe, S. A. Pp. 17-28.