miércoles, 23 de diciembre de 2015

Michelangelo Merisi da Caravaggio

Caravaggio, Baco enfermo. Oleo sobre lienzo. 1593-1594. 66 × 52 cm. Galería Borghese. Roma, Italia. (Autorretrato).
 
Hermosillo Sonora, Diciembre 23 de 2015.

Michelangelo Merisi Aratori nació en el pueblo de Caravaggio, provincia de Bérgamo, en la región de Lombardía, al norte de Italia. Existen dudas de la fecha de su nacimiento, pues se le ubica en 1571 y otros dicen que nació en 1573. König (2000: 12), aun cuando asume como referencia los epitafios que redactó Marzio Milesi, amigo de Caravaggio, en donde apunta la edad en la que murió el artista, lo que indica que habría nacido el 28 de septiembre de 1573, considera que ante la ausencia del registro bautismal o civil se pueden considerar otras fechas como la de haber nacido en octubre de 1571, incluso de no haber nacido en Caravaggio, sino en Milán, a donde fueron a vivir sus padres una vez que hubieron contraído nupcias.
 
Siendo aún muy joven, hacia 1589 Caravaggio se traslada a Roma, reconociéndose ya como «…genio precoz, que no tuvo que hacer más que afirmarse, dar en gran escala y con intensa convicción lo que habría descubierto siendo todavía un muchacho.» (Pijoán, 1957: 10) Ya entonces se definía a sí mismo como un Valentuomo, es decir, «…el que sabe pintar bien, imitando sin miedo la naturaleza.» (Ibíd.: 12) Y pintar a la manera de Caravaggio, aprendiendo de la naturaleza, de la cual toma aquello que sirve para documentar y expresar en su obra, incluso al pueblo llano, incluso cuando a éste lo presenta como el personaje central de alguna escena religiosa.
 
Caravaggio. Descanso en la huida a Egipto. Óleo sobre lienzo. 1597. 133.5 × 166.5 cm. Palazzo Doria Pamphili. Roma, Italia.
 
La obra de Caravaggio se distingue ya de la producción de sus contemporáneos y antecesores manieristas; Bayón propone que con el artista Lombardo ocurre un nuevo enfoque de la realidad desde el punto de vista estético, dice que «…la lucidez implacable de Caravaggio, ese ojo todopoderoso y sin embargo capaz de visión unitaria y no de mero detalle curioso, tenía que hacerlo de una brutal novedad, difícil de admitir por los círculos romanos que mandaban e influían en el gusto. No obstante, esta afirmación se presenta, al principio, como un problema lleno de matices.» (Bayón, 1979: 41).
 
En Roma, Caravaggio se prestigia por su obra. Ésta es cotizada por agrupaciones religiosas como por particulares. Hacia 1595 fue acogido por el Cardenal Francesco del Monte, cuyo interés por la ciencia y el arte motivó dar protección al joven pintor; para Del Monte, dice König (2000: 12), Caravaggio pintó los cuadros: Los tramposos, La buenaventura y El tañedor de laúd, además de apoyarlo para recibir el encargo de pintar La vocación de San Mateo y El martirio de San Mateo para la capilla del cardenal Matteo Contarelli en la iglesia de San Luigi dei Francesi de Roma.
 
Caravaggio. Conversión de San Pablo. 1600-01. Óleo sobre lienzo. 230 x 175 cm. Iglesia de Santa María del Popolo. Roma, Italia.
 
De igual manera sirvió a los hermanos Giustiniani, el noble y banquero Vincenzo y el Cardenal Benedetto, reconocidos mecenas de Roma, para quienes el artista pintó 15 obras, entre ellas La incredulidad de Santo Tomás, la pintura de San Mateo y el ángel, así como el cuadro de El amor victorioso.
 
Después de atender el pedido del cardenal Contarelli, apunta König (Ibíd.), el segundo encargo público que recibió Caravaggio provino desde las mismas oficinas papales en 1601, de parte de Tiberio Cerasi administrador de Clemente VIII, para quien pintó los cuadros de La Crucifixión de San Pedro y la Conversión de San Pablo; al siguiente año volvería a pintar para la capilla Contarelli, en este caso para el altar, su pintura de San Mateo y el ángel.
 
Caravaggio. La crucifixión de San Pedro, 1601. Óleo sobre lienzo. 230 × 175 cm.
Cappella Cerasi, Santa Maria del Popolo. Roma, Italia.
 
Posteriormente pintaría en 1603 una Deposición o El entierro de Cristo, para Santa María in Vallicella. En 1605 concluyó la pintura La muerte de la Virgen, la cual fue una encomienda de Laerzio Cherubini, abogado papal, para la iglesia de Santa Maria della Scala.
 
A fines de mayo de 1606, tras una reyerta durante una partida de “pallacorda” Caravaggio huyó de Roma, el sitio donde cobró relevancia su corta trayectoria artística y en donde alcanzó su madurez como artista plástico. Tras una estancia en Nápoles, donde recibió encargos, en 1607 pasó a radicar en el país insular de Malta. Posteriormente vivió en Sicilia, en Siracusa, luego en Mesina y finalmente en Palermo; en esta ciudad fue atacado y herido en la cara.
 
Caravaggio. La Inspiración de San Mateo. 1602. Óleo sobre lienzo. 186 × 292 cm.
Iglesia de San Luis de los Franceses. Roma, Italia.
 
Pigoan sentenció que como un «Artista atrabiliario, intolerante, violento, Caravaggio tenía que acabar mal, y así su vida tuvo un desenlace doloroso.» (Pijoán, 1957: 18) Tras su exilio en el Mediterráneo, y esperando el indulto papal por el incidente que provocó su huida, Caravaggio preparó su regreso a Roma vía Nápoles; en este lugar fue herido, y en ese estado realizó su viaje en balsa a la capital italiana, desembarcando en Porto Ercole.
 
Se dice (Ibíd.: 20) que allí murió de fatiga y hambre, el 18 de julio de 1610, sin embargo, no hay certeza del hecho, pues, como lo apunta Gilles Lambert: «Escandaloso, provocador, inadmisible en vida, Caravaggio lo siguió siendo después de muerto. Como no se encontró su cadáver, algunos pretendieron que había simulado su muerte para zafarse de sus perseguidores.» (Lambert, 2003: 8).

Caravaggio. La muerte de la virgen. 1601 - 1605. Óleo sobre lienzo, 396 x 245 cm. Museo del Louvre. París, Francia.

En un tiempo sumamente complejo y difícil, la obra de Caravaggio emerge como una nueva propuesta estética que rompe con el manierismo prevaleciente y que enfrenta los convencionalismos impuestos por el movimiento contrareformista de la Iglesia Católica.

Caravaggio La incredulidad de Santo Tomás. 1602. Óleo sobre lienzo. 107 x 146 cm. Palacio de Sanssouci. Potsdam, Alemania
 
Al revisar la obra de Caravaggio, John y Michèle Spike (2001) identificaron 99 trabajos autógrafos, de las cuales hay evidencia documental de su autoría, y otras 115 pinturas que se consideran perdidas y que por escritos e inventarios del siglo XVII se identificaron como realizadas por el artista Lombardo. La pintura más antigua que se reconoce producida por la mano de Caravaggio data de 1592, se trata del óleo Muchacho pelando fruta.
 
Considerando que el artista murió en el verano de 1610, y que en el lapso de 18 años pintó más de 200 pinturas, en este caso serían 12 obras por año, podemos comprobar lo que sus contemporáneos destacaban respecto a su compromiso, desde su juventud, con el trabajo cotidiano y asiduo como pintor. Cierto es que se trata de un genio precoz, cuya producción, sin embargo obedece a la perseverancia en la labor artística, sin dejar de considerar sus “deslices” en amoríos, francachelas y conflictos que fueron una constante en su vida.
 
Caravaggio. El prendimiento de Cristo, 1602. Óleo sobre lienzo. 134 x 172,5 cm. Galería Nacional de Irlanda, Dublín.
 
El estilo de Caravaggio, en su tiempo, significó una perspectiva distinta a la tradición renacentista y el estilo manierista imperante; el realismo veraz que se observa en su obra, la incorporación de las luces y las sombras como un componente especial, más allá del efectivismo, le sirve al pintor para presentar, también, la historia precedente al momento que se ha pintado en la escena del cuadro, y enfatizar la deliberación interior de los personajes que intervienen en sus cuadros.
 
Pero, además, lo que el artista italiano presenta en sus pinturas es el concepto que ha acuñado para interpretar la realidad que observa, la cual, si bien se expresa en ese instante, es el cúmulo de las experiencias del artista conjugado con los episodios previos que llevan al instante que pinta y las consecuencias que se desprenderán de ese hecho.
 
Caravaggio. El sacrificio de Isaac. 1603. Óleo sobre lienzo, 104 x 135 cm. Galería Uffizi. Florencia, Italia.
 
Fuentes:

Bayón, Damián. 1979. “Caravaggio y el «Caravaggismo»”. En Historia del Arte, Tomo 8. México: Salvat Mexicana de Eidicones, S. A de C. V. Pp. 39-55.
König, Eberhard. 2000. Michelangelo Merisi da Caravaggio. 1571-1610. Colección Grandes Maestros del Arte Italiano. Oldenburg: Könemann.
Lambert, Gilles. 2003. Caravaggio. 1571-1610. Germany: Taschen-Numen.
Pijoán, José, 1957. “Caravaggio”. Tomo XVI: Arte Barroco en Francia, Italia y Alemania. 1957. En SUMMA ARTIS. Historia general del Arte. Antología. Selección de textos de Miguel Cabañas Bravo. Tomo VII. Arte de los Siglos XVII y XVIII en Europa. Madrid: Espasa Calpe. 2004. Pp. 9-34.
Spike, John T. 2001. Caravaggio. With the assistance of Michèle K. Spike. China: Abbeville Press.

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